Instalase en esta villa del “bello monte de Tierra de Campos” casi a orillas del rio Anguijón, donde todavía en épocas de estiaje se conforma una húmeda toja, que acoge a un buen número de aves migratorias que aquí hacen la invernada.

Sobresale sobremanera la torre de su iglesia parroquial en honor a San Pedro que rivaliza con la bella torre del homenaje del que fuera su gran castillo, línea divisoria de los antiguos reinos de Castilla y León.

Parece que en el siglo XVII dispuso Belmonte de unos 4000 habitantes, dedicándose muchos de ellos a las industrias artesanales de tintorería y curtidos. En 1850 bajó a 115, en 1900 disponía de 206, en 1930 de 200, en 1960 de 117, en la actualidad tiene una población de 37 habitantes.

El Patrimonio tanto arquitectónico, como natural es amplio. El término de Belmonte posee un bello paisaje natural, por él discurre el último tramo del Canal de Castilla en su ramal de Campos. Poco más de dos Kilómetros de traza hidráulica que deja en Belmonte nada más entrar en sus pagos “la esclusa Quinta”, donde pegada a ella veremos lo que fue la casa del esclusero adornada con un enebro y hoy en ruinas y a espera de que pueda ser reformada algún día. Junto a ella también se encuentra el puente que une Belmonte con Castil de Vela. Si avanzamos por los caminos de sirga a un kilómetro y medio nos topamos con un puente de época moderna que une Belmonte con Tamariz de Campos en la provincia de Valladolid.

En cuanto al patrimonio arquitectónico, cabe destacar el castillo, del que todavía podemos ver en pie la barrera, añadidos del baluarte y su bella torre del homenaje. Fue construido a finales del siglo XV y principios del XVI bajo el dominio de Juan Manuel de Villena, señor de Belmonte (s. XVI). Posteriormente paso a manos de los Manuel y más tarde de los Manrique (s. XVII), después también lo fue del Conde de Oñate y Marques de Montealegre. En la actualidad es propiedad particular y está declarado como Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural.

Durante la historia de construcción del castillo, se han realizado varias ampliaciones y reformas, por ello podemos ver, elementos de estilo gótico, renacentista y plateresco.

En el siglo XV, Juan Pacheco, uno de los nobles castellano poseedor de este castillo, mando construir dentro del castillo un pequeño palacio gótico-mudéjar del que hoy no quedan vestigios, en alguna de sus reformas participó el maestro cantero Juan de Badajoz, arquitecto que colaboró en la cantería de la Catedral de León.

La torre del homenaje del castillo es el edificio más simbólico de la villa. Tiene una altura de veinte metros y de planta rectangular, aunque al ser observada pueda parecer cuadrada. Su interior se repartía en cuatro plantas, de las que han desaparecido los forjados de madera correspondientes a los pisos segundo y cuarto.

Algo más apartada del pueblo se encuentra la iglesia parroquial de San Pedro de construcción gótica (s. XIII) aunque ha sufrido importantes reformas en época barroca. A la cabecera del templo se observan los restos góticos de la inconclusa capilla funeraria que quiso construir allí la familia de los Manuel, señores de la villa y que no llegó a terminarse. Sobre el conjunto parroquial destaca la torre de tres cuerpos y portada de entrada gótica, a la que protege un pórtico edificado en 1790. En el interior del templo destaca su retablo rococó. Varios retablos barrocos y neoclásicos más se pueden verse en dos capillas interiores.

Más apartada del pueblo se encuentran restos de lo que fue la ermita del Cristo o de Santa Marina, de factura románica en origen. Belmonte contó con varias ermitas más.

Otro elemento singular del patrimonio arquitectónico de Belmonte lo forman los palomares , conservando buenas representaciones de tradicionales palomares castellanos, casi todos de planta circular, construidos en adobe y cubiertos en su totalidad.